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Deflación. El fantasma que viene

Los indicadores económicos indican que nos acercamos a un periodo de deflación. Esto es, de bajada de precios. A priori puede parecer algo bueno, pero no hay que dejarse llevar por el simplismo. Deflación, en términos económicos, es sinónimo de crisis, y dura. Hay dudas sobre si calificar como estanflación o deflación el periodo en el que vamos a entrar, pero en cualquier caso, no es sinónimo de algo bueno.

No hay que olvidar que si bajan los precios, bajarán los salarios ya que es el precio del trabajo. Y si bajan los precios, aquellas empresas que produzcan productos de bajo valor podrían verse obligadas a dejar de producirlos.

La baja de los precios posterga en efecto el consumo de los ciudadanos (“¿Por qué comprar ahora una casa o un coche si serán más baratos dentro de seis meses?”) y se traduce en un descenso de los salarios, como comentaba, y, por tanto, una pérdida de poder adquisitivo.

A su vez, estos factores aceleran una contracción del consumo, lo que genera una nueva caída de los precios, en un círculo vicioso.
Entonces, las empresas –cuyos beneficios disminuyen o desaparecen– renuncian a invertir, alimentando también la infernal espiral

Está aceptado que la deflación es una de las “bestias negras” de los gobiernos, pues es un fenómeno difícil de combatir. Esto es así ya que tiene consecuencias catastróficas para las empresas o las familias endeudadas, ya que sus capacidades de devolución disminuyen mientras el importe de la deuda permanece intacto.

Y, por su parte, el sistema bancario, ante esos créditos irrecuperables, corre el riesgo de derrumbarse. Nuevamente.

Es famoso el ejemplo de Japón, que tras un gran periodo de deflación ahora empieza a ver la luz. Desde principios de los años 90, los precios han ido cayendo de manera más o menos sostenida. Y con ello, la calidad de vida y el tejido productivo del país nipón. La suerte para la zona euro es que tiene un espejo en el que mirarse para evitar esta circunstancia.

Ante este panorama, nada esperanzador, no queda más que esperar un cambio en las políticas económicas o monetarias que permita, así mismo, un cambio de rumbo. Todo está escrito. Todo.

Cuando en la próxima tertulia de cafetería o bar salga el tema de la deflación pensad que no es bueno que los precios bajen ya que el salario bajará. La deflación es el fantasma que viene, y hay que estar preparados.

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El Lastre de la Administración Pública y el reto de la competitividad

Hubo unos años en que en España se crecía impulsado por el Sector Público. Motor de la economía, ejecutor de grandes obras infraestructurales, auspiciaba y daba trabajo a un gran número de profesionales en una época de viento a favor.

Cuando el viento cesó, cesó con él la actividad pública bajo el yugo de las normas europeas de contención de gasto público. En una situación de semi-rescate, el motor se apagó y con él el impulso económico. Múltiples empresas que directa e indirectamente rendían servicio al Gobierno debieron cerrar o readaptar sus objetivos a nuevos mercados, generalmente en el sector privado, en una situación muy alejada a lo que se podría denominar motor de una economía.

Pero cuando el padre muere, alguien debe tomar las riendas. Ese alguien es el sector privado que tras años de lucha intenta liderar a la Economía española ante los retos que se presentan.

 

El principal reto es reducir la sobredimensión de la Administración Pública. Como ya he comentado en alguna entrada, el actual sistema público impide el crecimiento de la economía ya que gran parte de los ingresos de la Administración van destinados a pagar una serie de sueldos de dudosa rentabilidad. Duplicidad de administraciones y cargos, cierta desconfianza en los métodos de evaluación del rendimiento de empleados públicos, etc. hacen que exista aún cierto recelo en las posibilidades de recuperación de nuestra economía.

Las medidas necesarias no se tomarán hasta, como mínimo, pasadas las próximas elecciones generales. El actual sistema, a 4 años vista, es lo que tiene. No facilita la adopción de ciertas medidas impopulares que llenan las calles de gente protestando por sus derechos.

En un entorno internacional competitivo al máximo, la economía española no puede andar con un lastre en los tobillos. Debe librarse de él cuanto antes mejor. Si bien crecer con un lastre puede ser positivo, especialmente cuando te libras de él. Corres más rápido y mejor.

El sector privado, según un estudio publicado hoy por Arcano, ha mejorado su competitividad aproximadamente un 8% en un periodo de tiempo en el que sus competidores la han aumentado entre un 5 y un 10%. Esta gran mejora de la competitividad en términos reales, por la vía de la reducción de salarios en muchos casos (nuevamente el sector privado y las familias asumen el peso de la recuperación), implica que podemos vender mejor y más barato mientras otros venden más caro.

Ello podría explicar que, por ejemplo, Bill Gates pase a ser el segundo principal accionista de FCC, o que la bolsa siga marcando máximos desde que frenó la caída.

El mencionado estudio revela un panorama futuro interesante a nivel de competitividad exterior. Es el fruto de la semilla que el sector privado ha plantado. Ese fruto da de comer también al sector público. Creo que éste debería ir pensando en ponerse a dieta, no sea que nos mate de hambre a todos.

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Henry Ford. Un genio vigente.

Henry Ford siempre me ha parecido un genio y visionario. En una época en la que los coches eran exclusivos de las clases altas, de la casta, se decidió a crear un coche que pudieran comprar sus empleados:

“Quiero producir coches que mis trabajadores puedan comprar”.

Detrás de esto se esconde el hecho de que había un gran nicho de mercado por cubrir. Pero para que esa parte de la población pudiera comprar sus coches, tenía que tener dinero. Trabajo. Había que dotar a la base poblacional, poco menos que recién salida del esclavismo y la revolución industrial, de un sueldo para que pudiera comprar sus coches.

¿Qué pasa cuando no hay trabajo, no hay sueldo? Pues que no podré vender los coches. En los últimos años hemos podido observar como la economía moderna capitalista poco menos que colapsaba. Los mercados, los mismos desde que el capitalismo es capitalismo, maduraban y colapsaban. La economía, lejos de buscar una sostenibilidad, exprimía los medios naturales hasta agotarlos. La energía, el petroleo, el ozono, el agua. Todo valía.

Pero había un problema. En un mercado colapsado, había que crear nuevos mercados. Para Europa, América del Norte, Japón y Oceanía el modelo estaba agotado. Incorporar nuevos mercados en la ruleta abría nuevas opciones de juego. Por tanto, se debía potenciar la creación de nuevos mercados, pero siempre bajo el yugo capitalista. Las principales opciones, los mercados comunistas (China, Rusia), América Central y del Sud y Asia. El tema africano es más complejo, pero todo llegará.

Si hay que acabar con el comunismo, se acaba (U.R.S.S.). Si no se puede acabar con él, se capitaliza (China). La jugada China es un claro ejemplo del Fordismo. Aprovechando la excusa de la deslocalización, de la búsqueda del beneficio, la religión del Bottom Line, del “vale tudo” económico, las empresas occidentales externalizaron aquellos procesos no “core” o centrales a aquellas regiones que proporcionaban mano de obra barata. Se les da un salario poco  justo y se obtiene un producto de baja calidad pero a un precio competitivo. Producto de temporada.

De esta manera, se dota a estas regiones de la capacidad de crear un tejido productivo mediante una inversión relativamente baja. Un tejido productivo, pero, no intensivamente tecnológico. Esto es, sigo teniendo el control del capital y mantengo una ventaja competitiva sobre estos países (tigres asiáticos, China, Rusia, Brasil, etc.)

Esta capacidad de estos países de producir a bajo coste, aún a perjucio de la calidad, ha supuesto en el mundo occidental la pérdida de numerosos puestos de trabajo. La crisis de los últimos años y la tasa de paro de algún país occidental no muy lejano a nosotros así lo atestiguan. Los países que más han sufrido este tema son los que tenían estructuras productivas poco intensivas tecnológicamente, ya que no han podido competir en precios contra estos mercados emergentes.

La jugada maestra, el presente y futuro, está en lo comentado por Henry Ford. Esta revolución industrial acelerada en estos mercados emergentes ha provocado, y cada vez más provocará, un estrato poblacional con capacidad adquisitiva para los productos occidentales, hasta cierto punto más intensivos en tecnología. Bmw, Siemens, Apple, Microsoft, etc. podrán empezar a recoger lo que han sembrado. Con esta jugada, esas inversiones deslocalizadas, han creado mercados con un potencial enorme. Pocas son las empresas grandes que no incluyan Asia, por ejemplo, dentro de sus principales mercados a corto y medio plazo.

La clave para occidente es aprovechar estos mercados y mantener la ventaja competitiva sobre ellos. Esto proporcionará oportunidades de negocio que crearán puestos de trabajo, de tal manera que las tasas de paro actuales simplemente serán un peaje para llegar al destino final, excelentemente planeado por las clases dirigentes.

Eso si, el que no haga bien la faena y se adapte a este entorno cambiante, perderá el tren y se quedará en una estación sin retorno. No podrá competir en costes con los mercados emergentes ni podrá repartirse el pastel que se está cocinando. En este juego de las sillas no hay plazas para todos.

El modelo económico creo que aún no está agotado. De todas formas, hagamos caso a Henry Ford. Un reparto más equitativo de la riqueza ocasionaría un mercado más potente ya que habría más gente con acceso a los bienes que se producen. La avaricia de algunos puede hacer que acumulen tanta riqueza que no tengan a quién vender sus productos. Esperemos que la economía se racionalice, porque de nada servirá ser muy rico si no podrás disfrutar de ello. A más gente con poder adquisitivo, más oportunidades de venta de productos y menos descontento general. Al final de todo, es lo que quiere la casta dirigente, seguir dirigiendo. Pues que se apliquen el modelo Ford también internamente. Quizás detrás de la entrada de capital en España haya algo de esto. Un 30% de la población sin trabajo, pensando, es peligroso.

Señor Ford, que razón tenía. “El verdadero progreso es el que pone la tecnología al alcance de todos”

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La cuadratura del círculo. Economía para entenderla. La crisis.

Estos días se recoge en los medios de comunicación con mucho énfasis que la bolsa sube. Se recupera la confianza en el mercado español. Esto es fruto de un proceso lógico de los mercados, cuando se realizan determinadas actuaciones.

Haciendo un análisis tan simple que casi parece absurdo, la crisis provocó una gran desconfianza en los mercados españoles, provocando una fuga de capitales y desinversión que derivó en una caída del empleo provocando aumento del paro y un incremento en la prima de riesgo que hacía que el acceso a la financiación por parte de las AAPP se encareciera. Salía más caro afrontar el día a día para el Estado y, por si fuera poco, había que pagar más. El peor escenario estaba sobre la mesa.

Esta espiral destructiva se llevó por delante muchos puestos de trabajo, a muchas empresas y muchos privilegios laborables. El coste para la sociedad fue y es duro. Más horas trabajadas por igual o menor salario, todo en aras de la mejora de la competitividad. Eso quien tenía trabajo… El resto, a cobrar subsidios de desempleo y sus respectivas prórrogas. Porque de nuevo empleo, nada de nada.

Como decía, hubo una mejora de la competitividad ya que las empresas tenían que afrontar una caída de la demanda interna, por lo que había que competir, dentro y fuera, contra productos manufacturados en pa

íses con costes laborales más bajos. Y por desgracia, con similar calidad percibida por el consumidor final. En Italia, por ejemplo, o Alemania, más de la mitad de los coches que encuentras por la calle son del país. Aquí ocurre lo mismo. Más de la mitad de los coches son alemanes e italianos…

Además, la marca España no tenía el tirón comercial que otras, y en un país con un fuerte peso de los servicios, sin empresas a las que prestarlos, el escenario era poco menos que apocalíptico. Cierran empresas, aumenta el paro, aumenta la presión para las arcas públicas, aumenta el coste para poder mantenerlas operativas (véase los problemas de la administración Obama con el techo de deuda). El pez que se muerde la cola.

No pain no gain, que dijo el Dr. House. Después de años de sufrimiento, de falsos brotes verdes, de adelgazamiento de administraciones, de maquillajes contables, de persecución de fraudes, etc., los mercados parece que empiezan a confiar en España.

Esto es porque hay mucho paro. Mucha demanda de trabajo, y poca oferta. Luego baja el coste laboral ya que siempre hay gente dispuesta a hacer lo que haces por menos dinero.

Esto implica un aumento de la competitividad. Producimos lo mismo pero con un menor coste. Hay más factores que explican la mejora competitiva (tipo de cambio, obtención de materias primas, mejora en la eficiencia de los medios de transporte, etc.) pero es un análisis simple como comentaba al inicio.

Aumenta la competitividad, además, de empresas ya que o bien han superado una dura crisis (son empresas fuertes, según la Ley de la Selva, ya que se han comido a las débiles) o bien son empresas de nuevo cuño adaptadas a la situación actual, que no es otra que compensar la caída de la demanda interior acudiendo a los mercados extranjeros, vendiendo fuera. Exporto más para sobrevivir, ya que soy más competitivo y puedo. Y hay más mercado fuera que dentro, más expectativa de beneficio.

Por tanto mejora la balanza comercial. Ingreso más por exportaciones, y como la demanda interna sigue comprimida, importo menos. Tengo mejores números, por lo que empiezo a atraer inversores.

Como empiezo a vender fuera, necesito más materias primas, genero puestos de trabajo secundarios, vuelvo a tener gente con poder adquisitivo. Alimento discretamente el mercado interior. Accedo al crédito y potencio el mercado financiero.

Por tanto, el inversor extranjero vuelve a mirar a España, atraído por todo lo expuesto. El país ofrece costes salariales moderadamente bajos con capital humano moderadamente formado, pero formado, y dentro del mercado común europeo. Se desencadena un atisbo de rally alcista en los mercados de valores que sirve como reclamo para atraer nuevos inversores. El modelo español como modelo. Paradojas de la vida.

Por tanto, aumenta el PIB. Fin de la recesión. Se crece. E impulsado por el sector privado, como ha de ser. Pero ojo, puede ser el inicio de una burbuja si ese crecimiento no se realiza de manera sólida.

Si se aumentan los salarios más que los precios caerá la competitividad. Por tanto, será más difícil vender fuera, lo que se compensará, hasta que se ajuste el mercado, con un aumento de la demanda interna que aumentará las importaciones. Por tanto, caerá la balanza comercial. Las empresas que se hayan creado para nutrir los mercados interiores, sin proyección exterior, irán cayendo ante la falta de mercado, lo que hará aumentar el paro. Caerá la confianza de los inversores. Se retiraran capitales. Se cerrarán más empresas. Bajará el PIB.

Caminamos sobre un fino alambre, por lo que es fácil pisar en falso. Y somos muy dados a ello.

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Explicación a la crisis y a la situación actual

He encontrado por internet (foro burbuja,info) el siguiente texto explicando tanto la crisis como la actuación de los gobiernos al respecto. Somos marionetas, pero al menos que veamos los hilos y los publiquemos:

En el año 2007 estalla la crisis de las hipotecas sub-prime en Estados Unidos. España no estaba ligada a estas hipotecas (aunque tenía su propio peligro: la burbuja) pero sí que lo estaba Alemania, que cortó en seco su financiación a las entidades bancarias españolas que financiaban a su vez la construcción de viviendas, provocando un derrumbe en cascada de la economía.
En 2009 los bancos alemanes (y los franceses) estaban en una situación límite, pero los Estados salieron en su ayuda con cientos de miles de millones de euros. La economía se paralizó, y los Estados, en especial los del sur de Europa, se endeudaron para hacer frente a sus obligaciones. Como el BCE tiene prohibido financiar a los Estados, tuvieron que pedir prestado a la banca privada, la misma a la que acababan de rescatar.

La deuda de dichos Estados del sur aumentó mucho, pero no por despilfarrar sino para rescatar a sus bancos y cajas de ahorros. El Estado español salió en ayuda de sus entidades financieras poniendo dinero de todos los ciudadanos. Aún así, la deuda del sur seguía estando a niveles parecidos a la deuda de los Estados del norte. Pero dio lo mismo, las agencias de calificación anglosajonas empezaron a rebajar el valor de dichas deudas, lo que aumentaba la llamada prima de riesgo de dichos países, lo que les forzaba a pagar intereses más altos cada vez que pedían dinero prestado a la banca privada internacional. El proceso se repitió una y otra vez hasta que dichos Estados han llegado a una situación límite en el que ya no pueden seguir pagando la deuda.

¿Qué hay realmente detrás de todo esto? Lo que estamos viendo es un plan anglosajón para desestabilizar la zona euro, seguir desmontando la soberanía de sus Estados-Nación, traspasar dicha soberanía a los burócratas de Bruselas, y que éstos en última instancia metan a la Unión Europea en una zona de libre comercio y en un único bloque Atlántico junto a los Estados Unidos. Un bloque construido para que la UE esté sometida a los intereses americanos, para que el euro se someta al dólar, para alejar a Europa de Rusia, para impedir que algún país productor de petróleo venda su producción en euros, para que el dinero del sur de Europa huya hacia Alemania, Inglaterra y USA. En lo político-militar, debilitar a estos países para que no se opongan a ser usados como bases militares en caso de guerra en Oriente Medio. En realidad no es un ataque “contra el euro”, ya que dicha moneda, con las políticas de ajuste no expansivas, sigue siendo fuerte (más que el dólar) El ataque es contra Europa y la soberanía de sus Estados-Nación. El último interesado en el fin del euro es Alemania, ya que el retorno a un marco revaluado sería negativo para su economía.


Este bloque estará liderado en Europa por Alemania, mientras que los países del sur de Europa se verán reducidos a la pobreza, trabajando para poder pagar una deuda impagable y limitándose a ser destino turístico y proveedor de mano de obra barata y alimentos para el norte. En el caso de los alimentos ni eso, ya que el plan es deslocalizar la agricultura a países como Marruecos o Turquía y luego establecer tratados de libre comercio entre ellos y la UE (en el caso marroquí ya se ha hecho)

Otro objetivo del plan es que la banca internacional (anglosajona y alemana, pero también árabes y chinos) se quede con los activos del sur. Dichos activos no dejan de perder su valor con la actual crisis por lo que la banca extranjera se los podrá quedar a precio de saldo. También se busca seguir con las clásicas medidas neoliberales: bajadas de salarios, reformas laborales, privatizaciones masivas (sanidad, pensiones…), quedarse con lo que quede de banca pública en el sur de Europa y, por supuesto, que los “mercados” sigan ganando dinero con las subidas y bajadas de las primas de riesgo. El tema de la prima de riesgo se ha relajado los últimos tiempos tras la intervención del BCE, pero sólo en un momento crítico y a cambio de durísimos planes de ajuste y más cesiones de soberanía a Bruselas.
El plan se lleva a cabo a través de la coordinación del BCE con la Reserva Federal y el FMI. Hay que recordar que el BCE está dirigido por Mario Draghi, un ex-empleado del súper-banco Goldman Sachs, igual que ex-Goldman Sachs son los tecnócratas que se pusieron al frente de los gobiernos griego e italiano. En España, el representante de la banca mundial es su ministro de Economía, Luis de Guindos (ex-Lehman Brothers). La misión de todos ellos es asegurarse de que el dinero de los rescates, que supuestamente va dirigido a ayudar a las poblaciones de dichos países, vaya a parar a la cuenta corriente de los bancos acreedores.

¿Qué les queda a los países del sur de Europa en esta situación? Salirse del euro y debe ser España quien lidere el proceso. España, junto a Italia, Grecia, Portugal, Irlanda y ahora también Chipre, deben salirse del euro, recuperar su soberanía monetaria y recuperar la economía productiva. Incluso Francia puede también unirse al proyecto.

Es importante que dejemos de auto-castigarnos con nuestra supuesta culpabilidad de la crisis, pero también lo es reconocer que en parte es cierto. Los culpables reales son el entramado políticos-banca-gran empresa que han desguazado nuestra economía y nuestro ejército, han despilfarrado (ellos sí) dinero público en inversiones absurdas, han vendido nuestra soberanía, han troceado nuestro territorio con el demencial estado autonómico, han hundido nuestra demografía, han privatizado todas nuestras grandes empresas y bancos públicos, etc, etc.

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El reloj de la deuda pública española

En ESTA página tenéis un reloj que, en tiempo real, estima la evolución de la deuda pública española, que es el conjunto de deudas que mantiene un Estado frente a particulares u otros Estados.

Se incrementa a un ritmo imparable de unos 200.000 euros por minuto, unos 12 millones de euros a la hora…tic, tac

Habría que sumar la deuda privada, por lo que la situación, si bien estos datos no son exactos al 100%, no hace sino reflejar la penosa situación en la que nos encontramos.

Emitir deuda para pagar la deuda es como pedir una hipoteca para pagar la hipoteca. No es que no estemos en una economía sostenible, es que cuando alcancemos ese estatus, si es que se alcanza, no será suficiente ya que habrá que empezar a reducir estos guarismos… Necesitaremos una economía sostenible con superavit para hacer frente a los pagos que debemos.

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¿Personas o Países?

Catalanes riéndose de los españoles, españoles riéndose de los catalanes. Con todo lo que nos han hecho los políticos, ¿aún creéis en las banderas? ¿En los países? ¿En los estados? ¿En Mas, Rajoy, Rubalcaba o Juan Carlos I? ¿En Merkel?
¿Cuánto más vamos a estar creyendo que la democracia es votar a partidos? ¿Por qué no votamos acciones? Si queremos o no una autopista, si queremos que ese dinero se destine al parque o al hogar de ancianos. Medios técnicos hay, como votar desde casa o el móvil. Y los políticos sin cobrar, que bastante sacan por otros lados.
¿Tan diferente es un español de Madrid de un catalán de Vic? ¿O de un rumano de Bucarest, o un alemán de Berlín?
Ya está bien de hablar de países, hablemos de personas. Quizás es que eso no interesa.

Los países se componen de personas. Estamos cuidando a los países y no a las personas. No nos preocupamos por las galletas, nos preocupamos por la caja. Recortamos, subimos impuestos, mantenemos estamentos que no funcionan, completamente ineficientes. Políticos que se han demostrado como completamente incapaces de anticipar una crisis, partidos que no han podido reconducir una situación, se presentan de nuevo a la reelección con total impunidad. Incluso cargos que están siendo investigados, como el Sr. Conde en Galicia. Y no pasa nada.

En estos días se debate en Catalunya acerca de la idoneidad de la independencia de España, de librarse de ese lastre centenario que impide el desarrollo de esta tierra de emprendedores. Lo próximo quizás sea luchar por la independencia de Barcelona, que así podrá librarse del lastre de Lleida, que le impide ser una región puntera en esa Europa ficticia.
Detrás de todo esto, numerosos intereses políticos y económicos escondidos detrás de una bandera cuanto más grande mejor. Nada nuevo bajo el sol.

Quizás lo mejor para Catalunya sea la independencia, quizás hasta lo mejor para España, pero todo lo que no sea una total integración de Europa personalmente considero que será jugar en desventaja con respecto a las grandes economías mundiales. Habrá que competir contra Asia, Oriente Medio y EEUU, no contra España y Francia. No hay que perder ese toque local, pero sin perder prespectiva global.

¿Competir, o compartir? El tiempo dirá, puesto que quizás habrá que tender a la especialización por regiones ya que la competencia no siempre es leal, y el pastel es cada vez más pequeño para tanta boca hambienta. Cada zona, bien especializada, podría ofrecer al resto sus productos en una especie de trueque global, justo y sostenible, sin grandes tiburones financieros buscando hacer leña del arbol caido, o más bien, cortado. ¿Utopías? Cuando falte el pan, algo habrá que hacer. Cada vez más personas que iluminar y alimentar sin poder incrementar la capacidad industrial debido a la falta de crédito provocará hambre, y ese hambre se lo come todo.

Según la FAO, en 2050 habrá que alimentar a 9100 millones de personas. La proyección de las inversiones anuales necesarias hasta 2050 incluye unos 20 000 millones de dólares EE.UU. para la producción agrícola y 13 000 millones para la ganadera. La mecanización supondrá la mayor área de inversión individual, seguida por la expansión y mejora de los regadíos.

Serán necesarios otros 50 000 millones de dólares anuales para los servicios asociados que permitirán un 70 por ciento de aumento de la producción alimentaria en el mundo en 2050. La mayor parte de estas inversiones, tanto en agricultura básica como en servicios asociados, procederá de inversores privados, incluyendo los campesinos que compran implementos y maquinaria agrícola y empresas que invierten en instalaciones de procesado.

Además, según la UNFPA, la tasa de población mayor de 60 años para 2050 en Europa será de un 33,6 %, esto es, un tercio de los europeos. Para entonces, los países más envejecidos del mundo serán Japón (41,5 %), Bosnia- Herzegovina (40,4 %), Portugal (40,4 %), Cuba (39,2 %), Corea del Sur (38,9 %) e Italia (38,4 %). El siguiente en la lista, el séptimo, es España con un 38,3 %.

Habrá que trabajar hasta los 75 años, eso si hay trabajo. Ya podemos ir pensando en cómo distribuir el trabajo para que todos podamos cooperar, no pensemos en mover cajas con 75 años.

Son muchos los temas a plantear, y cada vez menos el tiempo. Debatamos, por favor, discutamos, pero no perdamos el norte en batallas estériles, quizás justas y hasta cierto punto lógicas, seguro que si, pero que no hacen más que desviar la atención de lo realmente importante.  Por ejemplo, que España está clasificada como BBB+ por S&P, igual que Marruecos. Y Catalunya no partiría de una prespectiva mejor.

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