Manuel Martinez GxP

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La ética del IRPH

Son muchas las noticias sobre el IRPH en los medios en los últimos días. Varios medios (El Periódico, Cinco Días, ABC, El Mundo, etc.) han venido a contar lo que es el IRPH y cómo este índice de referencia de préstamos hipotecarios martillea mensualmente las economías familiares. No haré introducción, solo hay que poner IRPH en google y se amontona la información útil al respecto.

Voy a explicar mi particular punto de vista, desde dentro del escenario, porque soy una de esas 1,3 millones de familias que sufrimos la tortura de esta suerte de impuesto revolucionario que siguen cobrando los bancos.

Allá por el año 2005, en qué maldito momento, me decidí a la compra de un inmueble. Uno pequeñito, con una habitación, sin balcón. Como los pisos estaban por las nubes, tuve que conformarme con un bajo. Era a lo más que llegaba con mis recursos.

A la hora de negociar la hipoteca, 2 opciones. Euribor +1% o IRPH sin diferencial. El director de la sucursal, Don Pepito, “amigo” de toda la vida, apoyándose en esa confianza mutua nos introdujo el recelo sobre el Euribor, mucho más volátil y con un mayor riesgo para las maltrechas economías familiares. “Piensa que si sube, puede ser tu ruina”. En cambio, para el IRPH, todo eran alabanzas sobre su estabilidad. Iba a permitir organizarnos mejor. “Cuando el Euribor suba, subirá menos. Y cuando baje, bajará menos”, se oía como una especie de mantra por las sucursales bancarias de media España. Pues nada, entre atemorizados y confiados (“cómo nos va a engañar Don Pepito, si me ha visto crecer”) nos lanzamos a firmar con el IRPH, que nos iba a permitir organizarnos mejor nuestra economía. Todo ello corroborado por el Ilustrísimo señor Notario, que nos cobró a 1 € la fotocopia.

Nada más lejos de la realidad. Pasaban los meses, uno llevaba al siguiente, y un año al otro. Y cada mes de agosto llegaba la revisión. Cada vez pagaba más, y mis compañeros de trabajo, con su flamante Euribor, también, pero proporcionalmente menos. ¿Pero cuando subiera, no subiría menos? Ya verán ya, pensaba yo, si sigue subiendo.

Informándome sobre el tema acudo a la sucursal. Don Pepito ya no está. Lo prejubilaron. Quizás como premio a los servicios prestados. Doña Josefa nos dice que esto es lo que hay, que está firmado. Que tengamos paciencia que hay que valorar las cosas a largo plazo.

Bueno pues baja el Euribor. Y, ostras, es cierto, baja menos. Había una parte de la frase que era cierta. Posteriormente, sube. Y sube al mismo ritmo o más rápido que el Euribor. Esto empieza a oler a chamusquina, como los precios de los carburantes.

He de reconocer que de nuevo, la sucursal tenía razón. Hay que valorar las cosas a largo plazo. Y como muestra un botón, Doña Josefa:

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Fuente: Cinco Días

Lo que yo veo, es que cuando sube, sube igual de rápido. Y cuando baja, baja igual de rápido, pero siempre con un techo superior. Lo que sí parece ir subiendo, hasta dispararse por encima de los 2% es el diferencial… Buen negocio, Don Pepito y Doña Josefa. Buen negocio.

¿Dónde está esa mayor estabilidad? ¿Cómo se puede justificar ese diferencial, que parece moverse siempre por encima del 1%? ¿Qué pasa a finales de 2008? ¿No se esperaba una curva casi plana? Preguntas que parecían sin respuesta.

Todas las visitas a la sucursal se resolvían por la vía legal. “Es lo que usted tiene firmado”. Para que explicar las cosas. Como vea algún día a algún responsable de entidad bancaria dando lecciones sobre atención al cliente, me levanto y me voy.

En el año 2013 desapareció el IRPH. Tan ilusionado como iluso, que se asemeja pero no es lo mismo, me encaminé hacia la sucursal para preguntarle a la Doña Josefa qué pasaba con mi hipoteca. Pero ya no estaba, la habían desplazado a no sé qué sucursal. ¡Qué lástima! Pensé para mis adentros. Le había cogido cariño. No había dejado ni una nota ni nada. Qué mujer más fría…

Doña Josefina me dijo que tanto mi índice de referencia primario, el IRPH, como el sustituto, CECA, habían desaparecido. Pero tenía que estar tranquilo. Según mi hipoteca (aunque nadie me lo había dicho con anterioridad, ni el Ilustrísimo, qué iba a saber él que esto pasaría), se aplicaba el último tipo de interés que se podía calcular, esto es, mayo de 2013. Un 3,87%. Qué gran suerte. Ni tan siquiera diciembre de 2013, que era el último que se pudo calcular. El último oficial. No, mayo que es cuando me tocaba. Que gente más legal, así da gusto.

Hay una cosa cierta, por fin iba a tener estabilidad. Mi cuota, por las nubes, se iba a mantener para siempre. Esto, que de por si no es malo en un entorno inflacionista estable, donde los incrementos del valor del dinero harían que esa cuota fija fuese perdiendo valor con los años, se puede tornar en horroroso en un escenario deflacionista. Pero no, según Josefina, es genial para mí. Tanto que vengo pagando casi 300 euros más cada mes durante 2 años, casi 7.000 euros. ¿Será genial algún día? Josefina está segura que sí. De mientras, clín clín.

Le solicito a Josefina algún papel que lo explique y me dice que no, que es genial para mí. No me puede dar nada ¿Será éste el nuevo mantra? Eso parece, que guay.

Pero habita tras mi oreja una mosca desde hace años. Y cuando zumba, me parece entender que me están engañando. La principal diferencia entre 2015 y 2005 es el acceso a la información. Pese a leyes mordaza y similares, hoy en día es posible saber muchas cosas gracias a mucha gente que cuenta cosas muy interesantes. Solo había que poner IRPH en google, y se amontonaba la información. Plataformas, PAH’s, Asociaciones, algún abogado ávido de clientela… Imposible no verlo.

Así que inicié mi proceso de reclamación. Primero, visita al Banco. Ya no estaba Don Pepito, Doña Josefa, ni Josefina. Ni la oficina. La han cambiado de calle. Recorte de costes, éstos nunca pierden, me dije. Si con 4 hipotecas pagan el alquiler…

Puse una reclamación y me fui a consumo. Exijo, apoyado en lo que considero un abuso por parte de los Bancos y Cajas, que se me devuelva lo que he pagado de más. Y lo hago desde un punto de vista ético. Ahora sé mucho más que antes. Ahora sé que el propio Banco de España ha reconocido, en un gesto muy honrado, esto es, a través de un requerimiento judicial, que existían irregularidades en el cálculo del Índice. ¿No deberíamos iniciar acciones contra el Banco de España por permitir esto? Eso haría una sociedad de derecho fuerte, si las reglas del juego fueran justas. Al final, hay lo que hay y tenemos lo que nos merecemos.

Si Don Pepito y el Ilustrísimo me hubieran dicho cuando firmé mi primera, y me temo que última hipoteca que en el cálculo el indicador se calculaba con los datos que enviaban las propias entidades, sin aparente verificación por parte del organismo regulador, igual me lo habría pensado teniendo en cuenta los antecedentes de las entidades y su dudoso historial de transparencia. Si me hubieran dicho que no era una media real ponderada de todas las hipotecas, sino que cada entidad tenía el mismo peso sobre el diferencial concediera una o 20.000 hipotecas al mes, igual habría replanteado la firma de la misma. SI me hubieran explicado que una Caja podría elevar al alza el tipo de manera unilateral, como parece suceder en 2008, igual habría pedido explicaciones. Si me hubieran dicho que en el cálculo del indicador se incluían algunos (sino todos) de los costes asociados a las hipotecas, (esto es, el TAE de toda la vida) que de por si tienen diferente riesgo asociado, me hubiera puesto de pie y me hubiera ido. Si todos los contratantes tenían seguro de vida, el IRPH baja. ¿Pero esto qué es?

Pero no me lo dijeron. Ante esta evidente asimetría de información, y ya sin entrar en si se ponían de acuerdo o no para elevar el diferencial con respecto al Euribor, porque sólo hay que ver el gráfico, exijo desde aquí, actualmente desde una asociación de consumidores y seguramente desde un juzgado en un futuro próximo:

  • Aplicación del tipo de interés Euribor en la hipoteca. Con este ya ganan dinero, no me dan ninguna lástima.
  • Devolución del dinero pagado de más con respecto al tipo de interés Euribor a lo largo del ciclo de vida de la hipoteca.
  • Daños y perjuicios, en forma de coste de oportunidad de no disponer del dinero este tiempo. Esto es, aplicar el tipo de interés legal sobre la parte retenida de más.

Y doy gracias a que he ido pagando la hipoteca, lógicamente quitándome de otras cosas. A muchas familias el coste de oportunidad del IRPH ha sido un desahucio, una refinanciación y algo mucho peor, lo que ello conlleva, un calvario. El dinero se reintegra, incluso un piso, pero el sufrimiento, ese, no es retornable.

Afortunadamente, las cosas parecen estar cambiando socialmente, y algún Parlamento como el de Catalunya ha empezado a mediar en el asunto, si bien no estoy totalmente de acuerdo con algunos puntos, si es una postura oficial al respecto.

Por último, comentar que nadie responderá ante esto. Todos se irán de rositas. Don Pepito, Doña Josefa, los consejos de administración, los responsables del Banco de España, los Ministros de Economía… Lo que estamos pidiendo muchas personas es que se aplique la justicia ética, derivada de un abuso. Ya no pedimos pagar más o menos que nadie, estamos hablando de pagar lo mismo que otros. Que nadie olvide que con el Euribor, los que nunca pierden ya ganan… A mí en unos días me toca pagar 300 euros más de lo que debiera. Si hay inflación, será mi problema. Entonces ya hablaremos del tipo de interés real y otros conceptos de los que, al final, me han hecho ser experto.

Como muestra, un botón. Como se va a quedar fijo para muchos, pues lo hago subir al máximo. Porque no tiene sentido que suba si baja el precio del dinero, y por tanto, el Euribor:

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Del estrés laboral, la conciliación y el HHC.

No soy un experto en Relaciones Humanas o Laborales. Por mi formación (Licenciado en Administración y Dirección de Empresas) tengo unas nociones y bases que me permiten un buen punto de partida para poder profundizar en algún experto. He de confesar que estos temas me atraen. He leído más de una vez el famoso “Dolan”. En añadido, soy un devorador de cualquier tipo de noticia sobre este tema, blogs, tendencias, opiniones, artículos… Me interesa saber cómo retener y promover el talento, cómo favorecer la conciliación de la vida laboral y personal, la búsqueda de la productividad por eficiencia y no por acumulación de horas improductivas, cómo buscar métodos para incrementar el Capital Humano, que creo es la principal fuente de obtención de beneficios, pese a que para muchos sea sólo un coste, el de mano de obra, formación, nóminas, salarios…

Pero por encima de todo me considero observador y oyente. Me encanta oír historias sobre la gente en su trabajo, asumiendo que tienen un sesgo personal y parcial. Es siempre interesante saber cómo se ha desarrollado el concepto de las Relaciones Laborales, organigramas, estructuras en diferentes tipos de empresas, sectores, tamaños…

Uno de los temas que más me atrae es el de la motivación. Esta semana leía que España tiene el nivel de stress más alto de Europa. Este no parece ser el mejor escenario para fomentar la productividad y la motivación. Por el contrario, debería ser el mejor escenario para desarrollar técnicas de motivación y reducción del stress.

http://www.gestion-comercial.com/espana-tiene-el-nivel-de-estres-mas-alto-de-europa/

¿Cómo podríamos reducir el stress? La principal fuente de stress sin duda es la laboral. Sin embargo, el stress no deja de ser una suma o acumulación de problemas.

El mejor ejemplo es el griego. Y me explico. He leído recientemente un par de noticias que me han hecho elaborar esta teoría. La primera, una teoría, la segunda, la confirmación. Leía esta semana que debido a la crisis Helena, había problemas de desabastecimiento en las farmacias. Los impagos del Estado estaban provocando este hecho. De entre los primeros medicamentos afectados, los de mayor demanda, según leí en un foro de economía, me llamó la atención la ausencia de ansiolíticos y antidepresivos.

http://www.abc.es/internacional/20150709/abci-mercado-negro-medicina-grecia-201507081959.html

Y más cuando en un reciente estudio se comentaba que el consumo de antidepresivos en Grecia era de los más bajos de Europa, si bien dicho estudio relaciona la prescripción de antidepresivos con la percepción que se tiene de la enfermedad ‘per se’.

http://scienze.fanpage.it/perche-in-grecia-assumono-meno-antidepressivi-che-in-inghilterra/

http://bjp.rcpsych.org/content/early/2015/06/22/bjp.bp.114.156786.full-text.pdf+html

La prescripción de antidepresivos, según la Dra. Sara Evans, del Kong’s College, se incrementa cada año un 20% en Europa. Esto, sin duda, tiene que decirnos algo. ¿Somos capaces de soportar la presión social, económica, fiscal, personal? Tenemos que ser cada año mejores que el anterior, dar beneficios, rendir en casa,…

Me pregunto, ¿trabajan mucho los griegos? Es decir, todos conocemos su situación. ¿Qué podría provocar un incremento puntual en la demanda de antidepresivos? Considerando que fuera cierto este punto, que no he podido confirmar (por desgracia no hablo ni entiendo griego), ¿cuáles son las condiciones laborales en Grecia? Quiero decir, todos sabemos la situación en las últimas 2 semanas en Grecia. Problemas económicos, corralitos… Si le añadimos a una mala base social y laboral problemas de este tipo, se podría explicar el aumento en casos de depresión y ansiedad.

http://economia.elpais.com/economia/2015/07/09/actualidad/1436429663_457877.html

Como vemos, el escenario es terrible. Si tienes la suerte de no trabajar (la tasa de paro es mayor aún que en España, que ya es decir) vas a tener un empleo precario e intensivo en horas. El estudio, aunque sesgado parece indicativo (incluye empleos a tiempo parcial y minijobs, es una media pura y dura sin contar otros factores).

Por tanto, a una mala base social y laboral le añadimos problemas de liquidez, ausencia de alimentos básicos, medicamentos, etc. Lo que obtenemos es un incremento de la infelicidad, depresión y ansiedad.

Todo este rodeo para explicar que hay diferentes tipos de estrés y que la acumulación de un estrés laboral, negativo o distrés, y crónico con otros tipos de estrés negativo, sean agudos o crónicos, como el personal, académico, social o económico provocarán un incremento sostenido en la infelicidad y la ansiedad de los trabajadores, lo que va a conllevar problemas de rendimiento, concentración que derivará en errores, ausencias que derivarán en costes por absentismo, irritabilidad que generará problemas de convivencia… Un escenario dantesco.

¿Qué pueden hacer las empresas por reducir el estrés de sus empleados y evitar este tipo de costes asociados? Muchas cosas. No hablamos de aumentar el salario, que podrían hacerlo si hubiera una directa reducción de otros costes asociados. Las empresas pueden proporcionar un ambiente laboral agradable, comunicativo, creativo, que busque reducir el estrés laboral. Puede fijar objetivos claros, medibles y alcanzables. Puede ayudar a priorizar tareas, compartir las prioritarias. Puede evitar que estemos siempre en el cuadrante urgente y prioritario, como si todo lo fuera. No somos bomberos. Esto reduce el estrés laboral. Pero, ¿y los otros tipos de estrés?

Una posible solución sería flexibilizar la jornada laboral. Empresas como Grupo Santander, BBVA, Iberdrola, Cepsa, Novartis, Coca-Cola o Kellog’s lo han hecho con éxito. Estamos hablando de empresas enormes, con megaestructuras, que son capaces de realizar avances de este tipo. ¿Qué no podría hacer una pequeña empresa con ganas de innovar y atraer talento?

http://cincodias.com/cincodias/2015/07/10/sentidos/1436547699_288209.html

Porque sí, es un factor que atrae. Si pasas de trabajar en jornada partida, entrando a las 9 y saliendo a las 18h o 19h a organizarte tu jornada, es algo que puede ser muy interesante. Y ayudar a reducir el stress personal, familiar, académico, etc. El 37% de los profesionales lo sitúa entre los criterios más importantes para decidirse por una empresa

Como dice el texto, Toda la plantilla tiene ahora un horario modulable de entrada y salida: de lunes a jueves deben llegar a la oficina entre las 8.00 y las 10.00 horas y pueden salir entre las 17.00 y las 19.00. Los viernes se trabaja durante 6,5 horas, a contar desde la llegada. Se habilitan fórmulas para facilitar el teletrabajo y el tiempo de duración de las reuniones, que siempre deberán celebrarse antes de las 18.00. El objetivo: mejorar la conciliación familiar para que aumente la productividad de los trabajadores.

Iberdrola ha sido pionera en la implantación de políticas de conciliación, que afectan a 9.000 de sus trabajadores de España. “Desde que se puso en marcha la jornada continuada en 2007, la productividad ha aumentado en medio millón de horas anuales”, resume el director de recursos humanos de la compañía, Ramón Castresana. “Con esta medida hemos reducido en un 20% los índices de absentismo y en un 15% los accidentes laborales. Esto evidencia que las personas, cuando están satisfechas y a gusto en su trabajo, se comprometen más con la empresa y sus objetivos”, sentencia.

Está claro, ¿no? Reducir el presencialismo debería ser el punto nº1 de cualquier empresa que quiera no verse condenada a su propia extinción. El rendimiento marginal decreciente por hora de trabajo me parece un concepto tan claro como demoledor. No sé si debería ser obligatorio fichar y enviar los marcajes al Ministerio de trabajo… No hay que olvidar que el presencialismo no sólo no reduce los costes, aunque algunos lo crean, sino que aumenta el paro. Si dos trabajan 12 horas, nos hemos ahorrado uno de 8. Tiene un coste social evidente.

Algunos por suerte ya lo han detectado. Habrá que ver si se cumple y si funciona:

http://www.latimes.com/business/la-fi-obama-overtime-rules-explainer-20150630-htmlstory.html

Me gustaría acabar esta pequeña incursión en un mundo que no es el mío, si bien es el de todos, con otro concepto que puede generar costes derivados de la falta de confianza, temor, inseguridad, depresión, fuga de talento, absentismo… el HHC. No es la matrícula de un Peugeot, que también, es algo de lo que he ido oyendo y observando mucho. El “Hagas lo que Hagas, la Cagas”. Es un poco vulgar, pero no deja de ser gráfico y explicativo.

Es esa sensación de que hagas lo que hagas, innoves o seas tradicional, te arriesgues o no, seas claro o no, te equivocas. Esa sensación que puede anular al trabajador, desmotivarle. Suele ocurrir en escalas jerárquicas cerradas, donde los mandos superiores suelen tener temor de la gente que tiene por debajo. Se utilizan este tipo de técnicas, conscientemente o no, para mostrar continuamente esa superioridad jerárquica y no real, bien sea en cuanto a conocimiento, aptitudes y/o actitudes.

Supongo que en algún momento de vuestra vida habréis tenido esa sensación, y no sólo en el trabajo. Os recomiendo realizar algún curso de inteligencia emocional, que puede ser de utilidad en estos casos. Es un tema que me atrae, y un tipo de inteligencia que en general brilla por su ausencia en la sociedad actual, junto con la ética. Por suerte, ambas pueden ser aprendidas y mejoradas.

Os dejo un enlace interesante que puede ser de utilidad si os sentís identificados. Recordar que no cumplir las expectativas de alguien quiere decir exactamente no cumplir sus expectativas, simplemente quizás estamos en el entorno equivocado. Si no podemos cambiar una variable, habrá que cambiar el entorno. Lo que no hay que hacer es vivir frustrado o sintiendo que no somos válidos, porque seguro que lo somos y hay alguien que te valora:

http://www.lanacion.com.ar/1711560-resiliencia-o-como-hacer-para-superar-las-derrotas-laborales

Espero, como siempre, que haya sido de vuestro interés y agradezco vuestros comentarios. Tened piedad conmigo, que sólo soy un simple aficionado!

Saludos y gracias por leer hasta aquí.

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Invertir o no invertir, esa es la cuestión

Ser o no ser,por que he aquí la cuestión. ¿Qué es más digno para el espíritu?, sufrir los golpes y dardos de la insultante fortuna o tomar armas contra océanos de calamidades y, haciéndoles frente, ¿Quizás acabar con ellas?

Así empieza el acto tercero, escena primera de Hamlet. La famosa obra de William Shakespeare escrita alrededor de 1600. Podríamos extrapolar lo expuesto por Shakespeare a los tiempos actuales en términos de Gestión de Empresas.

Con los actuales tipos de interés en mínimos, invertir o no invertir (y, por ejemplo, pagar deudas) he aquí la cuestión. ¿Qué es más digno para el empresario? ¿Cuál es el coste de invertir? ¿Y su coste de oportunidad?

Recientemente he cambiado de gimnasio. He pasado de ir a un gimnasio “top”, con la máxima tecnología, todo tipo de clases, máquinas de última generación, personal training, fisioterapia, seguimiento por iPad, clubes de todo tipo para corredores, nadadores, y a un coste de 65€/mes… a uno con máquinas muy antiguas, oferta más limitada de clases, trato no tan personal, instalaciones deterioradas, poco aparcamiento… Por no haber no hay ni fuentes para consumir agua. El coste para mi economía ha pasado a ser algo más de la mitad.

Ha aumentado mi renta disponible, pero ha disminuido mi utilidad. Valorándolo en conjunto (valorándolo, de valor), creo que había cosas por las que no quería pagar del primero pero echo en falta en el segundo. Aun así, hay cosas del segundo que no pagaría, pero que estoy pagando. Es imposible llegar a satisfacer al 100% al cliente, pero tanto el que ha invertido (y lo cobra) como el que no lo ha hecho (y no lo cobra), me lo están repercutiendo en la cuota. En ambos casos soy capaz de percibir la utilidad y el valor, sin grandes complicaciones.

La cuestión es, proyectando ambos gimnasios a un horizonte estratégico de varios años, ¿cuál va a prevalecer? ¿cuál va a ser o no ser dentro de 60 años?

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Realizando un ejercicio comparativo, el primer gimnasio (caro, en términos monetarios) estaría en la lista de 500 compañías actualmente. Tiene más socios, oferta más cosas, está en mejor posición competitiva. El segundo (barato) no está en la lista. Quizás lo estuvo. Quizás lo estará, pero ahora no.

Según esto, podemos extraer que es mejor no estar que estar. Técnicamente no es así, en la práctica vemos que sí.

¿Cuál es el ciclo de vida del producto? Hay muchos productos. Si vemos un gimnasio hoy de cómo era en el año 2000 veremos novedades (más variedad de clases dirigidas, descuentos en horas valle, elípticas, personal trainings, clubes de corredores, pádel, etc.). Detectar las tendencias del mercado, incorporarlas, no perder competitividad cuando no sea posible innovar, escuchar y ver al mercado. Anticiparse.

Lo que debería hacer el segundo gimnasio para obtener una posición dominante es invertir (generalmente con deuda, si ello le es posible, ya que no tendrá reservas) para adecuar sus instalaciones a las peticiones, la utilidad de la demanda (los clientes). Si los clientes están percibiendo esa antigüedad en las instalaciones, puede acabar siendo un problema. Cuánto lo valoren será la clave. Deberán conocer ese dato.

El primer gimnasio, que está amortizando la inversión, necesita centrarse en como incrementar la utilidad de los socios sin realmente incrementar el coste. Debería diversificar su oferta (no todo el mundo tiene acceso a 65 €/mes para gastar en ocio, máxime teniendo en cuenta que la clientela no es precisamente “top”).

Los dos tienen por tanto que invertir, uno económicamente y el otro a nivel de gestión, no basta con invertir y esperar. Si inviertes y esperas, te devoran. No hay que confiarse. Ser líderes hoy no garantiza nada el día de mañana.

A todo esto, la verdadera razón del cambio, más allá del coste, utilidad, etc. ha sido que abre 30 minutos antes. El gimnasio barato abre a las 6:30 (3 o 4 personas esperando) y el caro a las 7:00 (cola de 30 personas en la puerta esperando entrar como posesos, nerviosos, quejándose si se abre a las 7.02). Nadie en el gimnasio caro se ha dado cuenta que si abrieran 30 minutos antes aumentaría la utilidad de los socios sin realmente aumentar mucho el coste puesto que abre 1 persona en ambos gimnasios y no habría un gran incremento en costes fijos. No han realizado un correcto análisis coste-utilidad y como mínimo han perdido 2 clientes (1560 €/año, que se dice pronto).

Lo peor es que nadie en el gimnasio caro me ha preguntado por qué marcho. Y como no lean esto, no lo sabrán. Total, sobran los clientes. Ese es el problema que puede hacer perder una posición dominante, a arruinar una inversión. Escuchar a un cliente en términos de utilidad, no solo en términos económicos. Si abro un gimnasio enfrente que abra a las 6:00 am ya tengo de entrada 30 clientes. Y sin entrar en guerras de precios… a 65 euros/mes ya estaría facturando (30clientesx65€x12meses) 23.400 € al año (o 117.000 € a 5 años). Y los clientes contentos pagando lo mismo, puesto que en ese momento lo que valoran, a lo que dan utilidad.

Como vemos, invertir o no invertir, y no solo monetariamente, puede significar ser o no ser. Dentro de 60 años veremos qué estrategia es la correcta (esperemos que antes…)

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La Revolución Social o la Mala Educación

Cuando tienes la suerte de viajar, bien sea por trabajo o por placer, es fácil realizar comparativas entre el estado actual de la sociedad española y la del resto del mundo. A nivel de educación, organización, respeto de las normas, etc. Leí el otro día en Facebook a la guapísima y gran periodista Laura Riu, de TVE, destacar el nivel de organización y educación de una ciudad como Tokyo, con la cantidad de habitantes que tiene. ¿Nos imaginamos como sería una ciudad de ese tamaño en este país? ¿Qué nivel organizativo tendría? Seguramente sería más parecido a un suburbio de Río que al centro de Tokyo.

Observo a diarío gestos de mala educación. Entendiendo mala educación como la ausencia de la misma, no como una educación destinada a hacer el mal. No ceder el paso con el coche, dejar el carro atravesado en el supermercado, ir andando con el móvil bloqueando la acera, no dejar salir antes de entrar, hablar en voz alta donde no se puede, etc. En este sentido, cuando empecé la carrera tiempo atrás el silencio en la biblioteca era sepulcral y cualquier gesto o ruido era recriminado. Actualmente, entre risas, hablar bajo, móviles, mp3, tacones, etc. el nivel de ruido ha aumentado considerablemente. Es sólo un ejemplo de lo que ha pasado en la sociedad y es un giro hacía la mala educación. Ser maleducado es normal, y hasta gracioso. El maleducado, al ser reprendido, reacciona violentamente como en la posesión de una verdad absoluta y  una fuerza que le entrega el déficit legal, moral y sobretodo educacional que impera actualmente.

Presentado el problema, del que creo que cualquier lector de este blog habrá tenido en mente rápidamente 2 o 3 ejemplos, intentemos buscar la solución. ¿Existe? Claro que si, es cuestión de voluntad y querer hacer las cosas.

Partimos pues de un déficit educacional. La casta, la clase dirigente y el poder económico-fáctico, parece empeñada en tener dentro de la Unión Europea zonas con mano de obra poco cualificada y/o barata. Si hacemos un seguimiento de los hechos relativos a Portugal, Grecia, Italia y España, veremos como siempre están al borde de la quiebra, pero nunca ocurrirá. Este país desde siempre ha destacado por muchas generaciones de gente trabajadora y comprometida, con 2 o 3 trabajos y peleando de lunes a domingo y de sol a sol. ¿Era posible cambiar esto? Claro que si. ¿Cómo? Mediante la principal herramienta que disponen los políticos para ello, los programas educativos. Si educamos pobremente a la población, los haremos débiles. Si en añadido les metemos basura en la televisión, les facilitamos herramientas tecnólogico-lúdicas accesibles, les tendremos controlados. Parece una teoría conspiranoíca, y quizás lo sea, pero me hace pensar.

Desde la generación COU a la actual observo notables diferencias, y la primera es de educación de base. Hemos pasado del respeto social al “Yoismo”. Yo, Yo y después YO. Pues bien, eso es un gran problema para una sociedad como lo sería para una empresa, a nivel competitivo. Si se debilita el Capital Humano, es la sociedad, el País en su conjunto el principal debilitado. La creación de una brecha o gap entre la gente muy formada, la formada y el grueso de la población sin formación hace que la primera no se sienta cómoda con la segunda, viendo en éstos una serie de valores que conocen gracias a la formación. Por tanto, y como la estructura del país se ha debilitado y con ello los sueldos y el nivel de vida, deben emigrar a otros países donde el nivel de vida y los salarios están acorde a sus expectativas. Por tanto, doble jugada maestra de la Casta, debilitamos a los países del cono sur y fortalecemos el Capital Humano y el potencial de los países del Norte.

Los Países, como las empresas, sin un Capital Humano adecuado están en un grave riesgo de exclusión. Desde el Parlamento es fácil obviar los problemas que se aprecian dando una vuelta por los barrios marginales de las ciudades. Desde las zonas residenciales también. Por tanto, hay que hacer un ejercicio de integración a todos los niveles para corregir esta situación. Ello implica primero creerse las cosas, después convencer al resto y finalmente actuar.

¿Qué podemos hacer para que este país retenga su indudable talento y sea un imán para el talento de otros países cercanos?

En primer lugar propongo fomentar la cultura de base. Dice la Constitución Española de 1978 con respecto a la Educación:

Capítulo segundo. Derechos y libertades

Sección 1.ª De los derechos fundamentales y de las libertades públicas

    1. Todos tienen el derecho a la educación. Se reconoce la libertad de enseñanza.

    2. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales.

    3. Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones.

    4. La enseñanza básica es obligatoria y gratuita.

    5. Los poderes públicos garantizan el derecho de todos a la educación, mediante una programación general de la enseñanza, con participación efectiva de todos los sectores afectados y la creación de centros docentes.

    6. Se reconoce a las personas físicas y jurídicas la libertad de creación de centros docentes, dentro del respeto a los principios constitucionales.

    7. Los profesores, los padres y, en su caso, los alumnos intervendrán en el control y gestión de todos los centros sostenidos por la Administración con fondos públicos, en los términos que la ley establezca.

    8. Los poderes públicos inspeccionarán y homologarán el sistema educativo para garantizar el cumplimiento de las leyes.

    9. Los poderes públicos ayudarán a los centros docentes que reúnan los requisitos que la ley establezca.

    10. Se reconoce la autonomía de las Universidades, en los términos que la ley establezca.

Mi propuesta es reformar la Constitución. El punto K debería ser algo así como:

K. Se deberá recibir formación continuada en temas como Educación, Sociedad y Cultura.

Esto es, que TODO el mundo se vaya formando y reciclando en temas de, por ejemplo, normas de buena Educación, temas morales, convivencia, etc. Al mismo nivel que pagar impuestos. Esto es, mediante regímenes sancionadores a quienens no cumplan este punto. Y a, por ejemplo, 3 niveles:

  • Gente en activo, mediante formación continuada y obligatoria en las empresas, en horario laboral, compensado mediante exenciones fiscales.
  • Gente en paro: formación continuada semanal obligatoria a cargo del Estado.
  • Gente no en activo: formación continuada periódica con menor frecuencia, a cargo del Estado.

Absolutamente todas las personas que vivan o quieran vivir en este país deberán conocer que esta será una obligación suya.

En añadido, los políticos realizarán cursos anuales de problemática social, concienciación, etc.

Solo de esta manera haremos este país un mejor lugar para vivir. ¿Quién invertiría todo su capital en una empresa donde la gente no se respeta, escupen al suelo, tiran papeles, estafan, visten mal y no hay un mínimo de educación de  base? Nadie. Si lo ampliamos a nivel Estado, ¿quién lo haría en España? Solo alguien que quisiera aprovecharse de ello (mano de obra barata, tanto cualificada como no). NO PODEMOS PERMITIR ESTO.

O el cambio y revolución social se hace desde dentro o nadie desde fuera (incluyendo a los políticos en el término fuera, como marionetas de la Casta política y económica Europea) hará este cambio. Nadie lo publicitará sin ningún interés. Nadie, más que nosotros, mirará por nosotros y nuestro futuro, que será el de nuestros hijos. No digo como otros PODEMOS, digo CAMBIEMOS, y ya por favor.

 

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Deflación. El fantasma que viene

Los indicadores económicos indican que nos acercamos a un periodo de deflación. Esto es, de bajada de precios. A priori puede parecer algo bueno, pero no hay que dejarse llevar por el simplismo. Deflación, en términos económicos, es sinónimo de crisis, y dura. Hay dudas sobre si calificar como estanflación o deflación el periodo en el que vamos a entrar, pero en cualquier caso, no es sinónimo de algo bueno.

No hay que olvidar que si bajan los precios, bajarán los salarios ya que es el precio del trabajo. Y si bajan los precios, aquellas empresas que produzcan productos de bajo valor podrían verse obligadas a dejar de producirlos.

La baja de los precios posterga en efecto el consumo de los ciudadanos (“¿Por qué comprar ahora una casa o un coche si serán más baratos dentro de seis meses?”) y se traduce en un descenso de los salarios, como comentaba, y, por tanto, una pérdida de poder adquisitivo.

A su vez, estos factores aceleran una contracción del consumo, lo que genera una nueva caída de los precios, en un círculo vicioso.
Entonces, las empresas –cuyos beneficios disminuyen o desaparecen– renuncian a invertir, alimentando también la infernal espiral

Está aceptado que la deflación es una de las “bestias negras” de los gobiernos, pues es un fenómeno difícil de combatir. Esto es así ya que tiene consecuencias catastróficas para las empresas o las familias endeudadas, ya que sus capacidades de devolución disminuyen mientras el importe de la deuda permanece intacto.

Y, por su parte, el sistema bancario, ante esos créditos irrecuperables, corre el riesgo de derrumbarse. Nuevamente.

Es famoso el ejemplo de Japón, que tras un gran periodo de deflación ahora empieza a ver la luz. Desde principios de los años 90, los precios han ido cayendo de manera más o menos sostenida. Y con ello, la calidad de vida y el tejido productivo del país nipón. La suerte para la zona euro es que tiene un espejo en el que mirarse para evitar esta circunstancia.

Ante este panorama, nada esperanzador, no queda más que esperar un cambio en las políticas económicas o monetarias que permita, así mismo, un cambio de rumbo. Todo está escrito. Todo.

Cuando en la próxima tertulia de cafetería o bar salga el tema de la deflación pensad que no es bueno que los precios bajen ya que el salario bajará. La deflación es el fantasma que viene, y hay que estar preparados.

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El nuevo reto de los recursos humanos ante la posible salida de la crisis.

Después de la tormenta llega la calma. Después de una tormenta de 6 años, ¿qué llega? No es posible saberlo, puesto que el impacto sobre la economía en general y sobre el mercado laboral en particular ha sido dramático. En la economía todo es nuevo. Como en el deporte, casos previos solo sirven de estadística puesto que el comportamiento humano cambia y con ello predecir comportamientos futuros es un mero ejercicio de adivinación.

La contracción económica ha supuesto, en unos casos, la pérdida del empleo y, en otros, el drástico recorte de beneficios y el endurecimiento, por tanto, de las condiciones laborales para quien conserva el puesto de trabajo o ha tenido la suerte de iniciar un nuevo empleo en este periodo.

La época de vacas gordas se esfumó. Los despilfarros en grandes comidas de empresa, coches, beneficios, conciliación laboral, pagos en especies, aumentos de sueldo se transformaron en recortes salariales, aumento de la jornada laboral, endurecimiento de los objetivos, en definitiva, la estancia en la empresa para muchos trabajadores no ha sido agradable. La presión del mercado sobre la cuenta de resultados tornó en presión sobre los directivos, que trasladaron a su vez a los mandos y empleados. Este aumento de la presión, en muchas ocasiones sin válvula de escape, ha podido dañar irremediablemente la relación empresa-empleado en muchos casos. Lo que en otras ocasiones hubiera acabado con la escisión del contrato por parte del empleado ha derivado, debido a la falta de alternativas en el mercado laboral, en un tragar y tragar por parte del trabajador que se ha visto sometido al endurecimiento de las condiciones y el trato recibido.

Es la disminución drástica de la oferta de empleo la que ha propiciado el aumento del valor del puesto de trabajo para el empleado ante la falta de oportunidades alternativas. En el sentido contrario, el empresario ha visto como todo un ejército de trabajadores de reserva depreciaba el valor del empleo hasta el punto que siempre hay alguien dispuesto a realizar tu trabajo por menos salario. Por tanto, ha podido ocurrir en general que no ha prestado la suficiente atención a las necesidades del empleado, que eran las mismas que antes de la crisis y serán las mismas durante y después de la misma.

Por otra parte, en cierto modo, este ajuste del mercado español ha permitido mejorar la competitividad de las empresas permitiendo una mayor expansión del mercado exterior y haciendo atractivo el escenario para los inversores extranjeros, que disponen de mano de obra barata dentro de la Unión Europea y con un nivel de formación y comunicaciones más que aceptable, en cualquier caso, dentro de la media.

Ahora que es posible, a tenor de las informaciones disponibles, visualizar la luz del túnel, es cuando a los empleadores se les empieza a remover la conciencia, al menos con respecto a aquellos empleados que, pese a estar dentro del saco, destacaban por encima de la media. La formación es una inversión que requiere un coste a corto plazo con la espera de que la mejora del Capital Humano redunde en un beneficio futuro para la compañía. La creación de nuevos puestos de trabajo puede suponer que trabajadores útiles para la compañía abandonen la misma en parte porque les igualen o mejoren las condiciones laborales, pero también en parte por el agravio comparativo sufrido durante este periodo dentro del saco. Si pones una manzana buena en un saco de podridas, se va a echar a perder. Es obvio.

Se puede aplicar la campana de Gauss a muchos aspectos o factores de la vida. En el ámbito laboral podríamos definir que un 15% de los empleados serían prescindibles para el empresario, un 15% generarían un valor añadido sobre el resto, y el 70% estarían en condiciones de normalidad. Por tanto, un 85% de los empleados tendrían continuidad dentro de la empresa y han sido formados para ello. En algunas empresas se ha realizado el ajuste del 15% de empleados prescindibles bajo la bandera de la crisis, por lo que podría darse el caso que el 100% de los empleados sean perfectamente válidos para desempeñar las funciones encomendadas.

El problema radica en ese 15% que genera valor añadido, y que quizás no ha sido tratado en consonancia a su aportación al conjunto de la compañía. O no ha percibido esa aportación, sintiéndose agraviado en algún caso. Recuperar esa confianza ahora que el mercado puede aportar alternativas, va a ser todo un reto para los recursos humanos en el corto y medio plazo.

Dicen que todo el mundo logra el salario que se merece a largo plazo. Si esto es así, hay tiempo para hacérselo saber al empleado mediante políticas conciliadoras donde el foco pase de iluminar el nombre de la compañía a iluminar a los que han hecho posible capear el temporal, haciéndoselo saber de manera proactiva antes de que el empleado tenga alternativas viables a continuar su carrera laboral en la competencia y en condiciones más favorables que las habidas en los últimos años ya  que son éstas las que prevalecen en la memoria reciente del colaborador.

Desde el punto de vista de la empresa, se deberían realizar toda una serie de actuaciones en el corto, medio y largo plazo para restablecer el lazo que se ha podido dañar en este tiempo. Ofrecer aumentos de sueldo por encima de la media, restituir la confianza y el sentimiento de importancia dentro de la compañía, a corto plazo; presentar planes viables de crecimiento para la compañía y el trabajador en el medio plazo y fomentar la sensación de pertenencia a la compañía haciendo del trabajador un estandarte de la misma, en el largo plazo, son los retos de los recursos humanos post-crisis.

No hay mal que 100 años dure. Haciendo un símil futbolístico, un equipo humano capaz de salvarte del descenso (quiebra) puede ser muy válido para llevarte a Europa (consolidar la posición actual y mejorar las perspectivas de futuro).

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El Lastre de la Administración Pública y el reto de la competitividad

Hubo unos años en que en España se crecía impulsado por el Sector Público. Motor de la economía, ejecutor de grandes obras infraestructurales, auspiciaba y daba trabajo a un gran número de profesionales en una época de viento a favor.

Cuando el viento cesó, cesó con él la actividad pública bajo el yugo de las normas europeas de contención de gasto público. En una situación de semi-rescate, el motor se apagó y con él el impulso económico. Múltiples empresas que directa e indirectamente rendían servicio al Gobierno debieron cerrar o readaptar sus objetivos a nuevos mercados, generalmente en el sector privado, en una situación muy alejada a lo que se podría denominar motor de una economía.

Pero cuando el padre muere, alguien debe tomar las riendas. Ese alguien es el sector privado que tras años de lucha intenta liderar a la Economía española ante los retos que se presentan.

 

El principal reto es reducir la sobredimensión de la Administración Pública. Como ya he comentado en alguna entrada, el actual sistema público impide el crecimiento de la economía ya que gran parte de los ingresos de la Administración van destinados a pagar una serie de sueldos de dudosa rentabilidad. Duplicidad de administraciones y cargos, cierta desconfianza en los métodos de evaluación del rendimiento de empleados públicos, etc. hacen que exista aún cierto recelo en las posibilidades de recuperación de nuestra economía.

Las medidas necesarias no se tomarán hasta, como mínimo, pasadas las próximas elecciones generales. El actual sistema, a 4 años vista, es lo que tiene. No facilita la adopción de ciertas medidas impopulares que llenan las calles de gente protestando por sus derechos.

En un entorno internacional competitivo al máximo, la economía española no puede andar con un lastre en los tobillos. Debe librarse de él cuanto antes mejor. Si bien crecer con un lastre puede ser positivo, especialmente cuando te libras de él. Corres más rápido y mejor.

El sector privado, según un estudio publicado hoy por Arcano, ha mejorado su competitividad aproximadamente un 8% en un periodo de tiempo en el que sus competidores la han aumentado entre un 5 y un 10%. Esta gran mejora de la competitividad en términos reales, por la vía de la reducción de salarios en muchos casos (nuevamente el sector privado y las familias asumen el peso de la recuperación), implica que podemos vender mejor y más barato mientras otros venden más caro.

Ello podría explicar que, por ejemplo, Bill Gates pase a ser el segundo principal accionista de FCC, o que la bolsa siga marcando máximos desde que frenó la caída.

El mencionado estudio revela un panorama futuro interesante a nivel de competitividad exterior. Es el fruto de la semilla que el sector privado ha plantado. Ese fruto da de comer también al sector público. Creo que éste debería ir pensando en ponerse a dieta, no sea que nos mate de hambre a todos.

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