Archivos para 22 octubre 2013

El Lastre de la Administración Pública y el reto de la competitividad

Hubo unos años en que en España se crecía impulsado por el Sector Público. Motor de la economía, ejecutor de grandes obras infraestructurales, auspiciaba y daba trabajo a un gran número de profesionales en una época de viento a favor.

Cuando el viento cesó, cesó con él la actividad pública bajo el yugo de las normas europeas de contención de gasto público. En una situación de semi-rescate, el motor se apagó y con él el impulso económico. Múltiples empresas que directa e indirectamente rendían servicio al Gobierno debieron cerrar o readaptar sus objetivos a nuevos mercados, generalmente en el sector privado, en una situación muy alejada a lo que se podría denominar motor de una economía.

Pero cuando el padre muere, alguien debe tomar las riendas. Ese alguien es el sector privado que tras años de lucha intenta liderar a la Economía española ante los retos que se presentan.

 

El principal reto es reducir la sobredimensión de la Administración Pública. Como ya he comentado en alguna entrada, el actual sistema público impide el crecimiento de la economía ya que gran parte de los ingresos de la Administración van destinados a pagar una serie de sueldos de dudosa rentabilidad. Duplicidad de administraciones y cargos, cierta desconfianza en los métodos de evaluación del rendimiento de empleados públicos, etc. hacen que exista aún cierto recelo en las posibilidades de recuperación de nuestra economía.

Las medidas necesarias no se tomarán hasta, como mínimo, pasadas las próximas elecciones generales. El actual sistema, a 4 años vista, es lo que tiene. No facilita la adopción de ciertas medidas impopulares que llenan las calles de gente protestando por sus derechos.

En un entorno internacional competitivo al máximo, la economía española no puede andar con un lastre en los tobillos. Debe librarse de él cuanto antes mejor. Si bien crecer con un lastre puede ser positivo, especialmente cuando te libras de él. Corres más rápido y mejor.

El sector privado, según un estudio publicado hoy por Arcano, ha mejorado su competitividad aproximadamente un 8% en un periodo de tiempo en el que sus competidores la han aumentado entre un 5 y un 10%. Esta gran mejora de la competitividad en términos reales, por la vía de la reducción de salarios en muchos casos (nuevamente el sector privado y las familias asumen el peso de la recuperación), implica que podemos vender mejor y más barato mientras otros venden más caro.

Ello podría explicar que, por ejemplo, Bill Gates pase a ser el segundo principal accionista de FCC, o que la bolsa siga marcando máximos desde que frenó la caída.

El mencionado estudio revela un panorama futuro interesante a nivel de competitividad exterior. Es el fruto de la semilla que el sector privado ha plantado. Ese fruto da de comer también al sector público. Creo que éste debería ir pensando en ponerse a dieta, no sea que nos mate de hambre a todos.

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Henry Ford. Un genio vigente.

Henry Ford siempre me ha parecido un genio y visionario. En una época en la que los coches eran exclusivos de las clases altas, de la casta, se decidió a crear un coche que pudieran comprar sus empleados:

“Quiero producir coches que mis trabajadores puedan comprar”.

Detrás de esto se esconde el hecho de que había un gran nicho de mercado por cubrir. Pero para que esa parte de la población pudiera comprar sus coches, tenía que tener dinero. Trabajo. Había que dotar a la base poblacional, poco menos que recién salida del esclavismo y la revolución industrial, de un sueldo para que pudiera comprar sus coches.

¿Qué pasa cuando no hay trabajo, no hay sueldo? Pues que no podré vender los coches. En los últimos años hemos podido observar como la economía moderna capitalista poco menos que colapsaba. Los mercados, los mismos desde que el capitalismo es capitalismo, maduraban y colapsaban. La economía, lejos de buscar una sostenibilidad, exprimía los medios naturales hasta agotarlos. La energía, el petroleo, el ozono, el agua. Todo valía.

Pero había un problema. En un mercado colapsado, había que crear nuevos mercados. Para Europa, América del Norte, Japón y Oceanía el modelo estaba agotado. Incorporar nuevos mercados en la ruleta abría nuevas opciones de juego. Por tanto, se debía potenciar la creación de nuevos mercados, pero siempre bajo el yugo capitalista. Las principales opciones, los mercados comunistas (China, Rusia), América Central y del Sud y Asia. El tema africano es más complejo, pero todo llegará.

Si hay que acabar con el comunismo, se acaba (U.R.S.S.). Si no se puede acabar con él, se capitaliza (China). La jugada China es un claro ejemplo del Fordismo. Aprovechando la excusa de la deslocalización, de la búsqueda del beneficio, la religión del Bottom Line, del “vale tudo” económico, las empresas occidentales externalizaron aquellos procesos no “core” o centrales a aquellas regiones que proporcionaban mano de obra barata. Se les da un salario poco  justo y se obtiene un producto de baja calidad pero a un precio competitivo. Producto de temporada.

De esta manera, se dota a estas regiones de la capacidad de crear un tejido productivo mediante una inversión relativamente baja. Un tejido productivo, pero, no intensivamente tecnológico. Esto es, sigo teniendo el control del capital y mantengo una ventaja competitiva sobre estos países (tigres asiáticos, China, Rusia, Brasil, etc.)

Esta capacidad de estos países de producir a bajo coste, aún a perjucio de la calidad, ha supuesto en el mundo occidental la pérdida de numerosos puestos de trabajo. La crisis de los últimos años y la tasa de paro de algún país occidental no muy lejano a nosotros así lo atestiguan. Los países que más han sufrido este tema son los que tenían estructuras productivas poco intensivas tecnológicamente, ya que no han podido competir en precios contra estos mercados emergentes.

La jugada maestra, el presente y futuro, está en lo comentado por Henry Ford. Esta revolución industrial acelerada en estos mercados emergentes ha provocado, y cada vez más provocará, un estrato poblacional con capacidad adquisitiva para los productos occidentales, hasta cierto punto más intensivos en tecnología. Bmw, Siemens, Apple, Microsoft, etc. podrán empezar a recoger lo que han sembrado. Con esta jugada, esas inversiones deslocalizadas, han creado mercados con un potencial enorme. Pocas son las empresas grandes que no incluyan Asia, por ejemplo, dentro de sus principales mercados a corto y medio plazo.

La clave para occidente es aprovechar estos mercados y mantener la ventaja competitiva sobre ellos. Esto proporcionará oportunidades de negocio que crearán puestos de trabajo, de tal manera que las tasas de paro actuales simplemente serán un peaje para llegar al destino final, excelentemente planeado por las clases dirigentes.

Eso si, el que no haga bien la faena y se adapte a este entorno cambiante, perderá el tren y se quedará en una estación sin retorno. No podrá competir en costes con los mercados emergentes ni podrá repartirse el pastel que se está cocinando. En este juego de las sillas no hay plazas para todos.

El modelo económico creo que aún no está agotado. De todas formas, hagamos caso a Henry Ford. Un reparto más equitativo de la riqueza ocasionaría un mercado más potente ya que habría más gente con acceso a los bienes que se producen. La avaricia de algunos puede hacer que acumulen tanta riqueza que no tengan a quién vender sus productos. Esperemos que la economía se racionalice, porque de nada servirá ser muy rico si no podrás disfrutar de ello. A más gente con poder adquisitivo, más oportunidades de venta de productos y menos descontento general. Al final de todo, es lo que quiere la casta dirigente, seguir dirigiendo. Pues que se apliquen el modelo Ford también internamente. Quizás detrás de la entrada de capital en España haya algo de esto. Un 30% de la población sin trabajo, pensando, es peligroso.

Señor Ford, que razón tenía. “El verdadero progreso es el que pone la tecnología al alcance de todos”

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La economía sumergida. El eterno lastre.

Leo en 324.cat: “La economía sumergida supone en Catalunya el 22% del PIB”.

Realmente, no me sorprende. 1 de cada 5 euros que se mueven en Catalunya es en negro. Y me parece poco. No es que me parezca que tengan que ser más, es que me parece que es más.

Desde bares que no registran operaciones, fontaneros sin factura, amigos en el paro que te arreglan el coche, pintores que pintan todo en negro, como si no hubiera otro color, etc.

¿Cuál es el problema? Cultural. Hasta Educacional. En este país cuando un amigo te dice que ha estafado al seguro y ha sacado 3.000€ se le aplaude y admira. Cuando te dicen que en negro sale un 20% más barato, se acepta. A la que se puede estafar, robar, evadir, se hace. Y se aplaude. “¡Bien hecho!; ¡Yo haría lo mismo!; ¡Que les den!; Etc.

En otros países con otras culturas, ni mejores ni peores, pero diferentes culturas al fin y al cabo, este tipo de hechos se denuncia. Si el fontanero te propone una factura en negro, se denuncia. Si tu primo estafa al seguro, se denuncia.

Esto se debe fomentar educando desde la base. Primero, las familias. No realizar ciertas actitudes delante de los niños. Segundo, los colegios. Y tercero, la letra con sangre entra, endureciendo sanciones. También es una forma de educar.

También se podría fomentar la denuncia primando al denunciante. Si yo denuncio que el fontanero me hace la factura en negro y lo demuestro, que se me recompense. De esta manera, muchos se replantearían realizar este tipo de actuaciones al margen de la ley.

¿Por qué no hay que hacer la vista gorda? Porque lo que no paga este tipo de gente, lo pagamos el resto. Los ciudadanos que vivimos cumpliendo con la ley debemos afrontar nuestra parte y la del fontanero, pintor, restaurador, etc. Las compañías de seguros cargan en su prima la parte que calculan como provisión por fraudes. Los supermercados cargan en sus productos la provisión por robos. El Estado carga a los contribuyentes ese 22% de mercado sumergido. Si ese 22% aflorara, el resto pagaríamos menos. No es moco de pavo pagar una cuarta parte menos de impuestos, ¿verdad? Queremos que nos suban el sueldo y una forma es pagar menos. Aquí tenemos una solución para ello.

Porque ese 22% del PIB no cotiza como IVA, como IRPF, como módulos de Seguridad Social, etc. Si esa cantidad aflorara, repercutiría en un incremento de ingresos del Estado y las Autonomías, por lo que se reduciría la presión sobre los contribuyentes al mismo tiempo que se reduciría la deuda pública, el déficit público y se podría afrontar con garantías el pago de la deuda. Mejorarían los ratios de eficiencia pública, incrementando la confianza de inversores y bajando la prima de riesgo, reduciendo más aún la presión sobre el Estado. Inversión es sinónimo de creación de empleo. Si aumenta el empleo, hay más renta disponible por las familias, menos impagos a las entidades financieras, más demanda interna, más mercado para los productos nacionales. Menos stress.

¿Cómo se podría lograr esto? Una solución más efectiva que la formación en el corto plazo sería hacer que todos los pagos fueran electrónicos. Eliminar el dinero corriente, la moneda, el billete. Hace unos años sería considerado una utopía, pero hoy en día con los medios tecnológicos actuales lo veo viable. El no tener soporte papel puede ser un inconveniente para temas de divisas, turismo, etc. Otra opción es obligar a realizar todos los pagos superiores a 50€ o 100€ en soporte electrónico. Lo electrónico deja rastro, y hacienda lo tendría más fácil.

Otra opción es investigar más. Si me lo propongo, en 8 horas encuentro 30 tíos que operan en negro, 2 que estafan y 5 que roban. Con el dinero que recaude de las sanciones impuestas, pago mi sueldo como inspector. Más inspecciones y donde se han de hacer, en la calle no en los despachos.

Puestos a investigar, investiguemos como ese empresario que no declara beneficios tiene dos casas y un coche. Como invierte una empresa en bienes de equipo si tiene pérdidas sostenidas. Ese bar que siempre está lleno y factura 100€ al día. Ese autónomo que apenas registra ingresos pero mantiene a una familia. Etc. etc. etc. Creo que no cuesta tanto.

La pregunta que se podría hacer es por qué no se investiga en profundidad. ¿Hay algún interés en que haya economía sumergida? ¿Por qué no se hacen programas educativos al respecto? Programas como el aprobado por el Gobierno para aflorar dinero negro resultó a todas luces insuficiente. Había miedo a reconocer ciertas prácticas.

Siempre hay intereses detrás de toda política. Pero eso lo analizaré en otra entrada. Como dijo Alexis de Tocqueville, “Más que las ideas, a los hombres les separan los intereses”.

Ideas hay. Intereses más.

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La cuadratura del círculo. Economía para entenderla. La crisis.

Estos días se recoge en los medios de comunicación con mucho énfasis que la bolsa sube. Se recupera la confianza en el mercado español. Esto es fruto de un proceso lógico de los mercados, cuando se realizan determinadas actuaciones.

Haciendo un análisis tan simple que casi parece absurdo, la crisis provocó una gran desconfianza en los mercados españoles, provocando una fuga de capitales y desinversión que derivó en una caída del empleo provocando aumento del paro y un incremento en la prima de riesgo que hacía que el acceso a la financiación por parte de las AAPP se encareciera. Salía más caro afrontar el día a día para el Estado y, por si fuera poco, había que pagar más. El peor escenario estaba sobre la mesa.

Esta espiral destructiva se llevó por delante muchos puestos de trabajo, a muchas empresas y muchos privilegios laborables. El coste para la sociedad fue y es duro. Más horas trabajadas por igual o menor salario, todo en aras de la mejora de la competitividad. Eso quien tenía trabajo… El resto, a cobrar subsidios de desempleo y sus respectivas prórrogas. Porque de nuevo empleo, nada de nada.

Como decía, hubo una mejora de la competitividad ya que las empresas tenían que afrontar una caída de la demanda interna, por lo que había que competir, dentro y fuera, contra productos manufacturados en pa

íses con costes laborales más bajos. Y por desgracia, con similar calidad percibida por el consumidor final. En Italia, por ejemplo, o Alemania, más de la mitad de los coches que encuentras por la calle son del país. Aquí ocurre lo mismo. Más de la mitad de los coches son alemanes e italianos…

Además, la marca España no tenía el tirón comercial que otras, y en un país con un fuerte peso de los servicios, sin empresas a las que prestarlos, el escenario era poco menos que apocalíptico. Cierran empresas, aumenta el paro, aumenta la presión para las arcas públicas, aumenta el coste para poder mantenerlas operativas (véase los problemas de la administración Obama con el techo de deuda). El pez que se muerde la cola.

No pain no gain, que dijo el Dr. House. Después de años de sufrimiento, de falsos brotes verdes, de adelgazamiento de administraciones, de maquillajes contables, de persecución de fraudes, etc., los mercados parece que empiezan a confiar en España.

Esto es porque hay mucho paro. Mucha demanda de trabajo, y poca oferta. Luego baja el coste laboral ya que siempre hay gente dispuesta a hacer lo que haces por menos dinero.

Esto implica un aumento de la competitividad. Producimos lo mismo pero con un menor coste. Hay más factores que explican la mejora competitiva (tipo de cambio, obtención de materias primas, mejora en la eficiencia de los medios de transporte, etc.) pero es un análisis simple como comentaba al inicio.

Aumenta la competitividad, además, de empresas ya que o bien han superado una dura crisis (son empresas fuertes, según la Ley de la Selva, ya que se han comido a las débiles) o bien son empresas de nuevo cuño adaptadas a la situación actual, que no es otra que compensar la caída de la demanda interior acudiendo a los mercados extranjeros, vendiendo fuera. Exporto más para sobrevivir, ya que soy más competitivo y puedo. Y hay más mercado fuera que dentro, más expectativa de beneficio.

Por tanto mejora la balanza comercial. Ingreso más por exportaciones, y como la demanda interna sigue comprimida, importo menos. Tengo mejores números, por lo que empiezo a atraer inversores.

Como empiezo a vender fuera, necesito más materias primas, genero puestos de trabajo secundarios, vuelvo a tener gente con poder adquisitivo. Alimento discretamente el mercado interior. Accedo al crédito y potencio el mercado financiero.

Por tanto, el inversor extranjero vuelve a mirar a España, atraído por todo lo expuesto. El país ofrece costes salariales moderadamente bajos con capital humano moderadamente formado, pero formado, y dentro del mercado común europeo. Se desencadena un atisbo de rally alcista en los mercados de valores que sirve como reclamo para atraer nuevos inversores. El modelo español como modelo. Paradojas de la vida.

Por tanto, aumenta el PIB. Fin de la recesión. Se crece. E impulsado por el sector privado, como ha de ser. Pero ojo, puede ser el inicio de una burbuja si ese crecimiento no se realiza de manera sólida.

Si se aumentan los salarios más que los precios caerá la competitividad. Por tanto, será más difícil vender fuera, lo que se compensará, hasta que se ajuste el mercado, con un aumento de la demanda interna que aumentará las importaciones. Por tanto, caerá la balanza comercial. Las empresas que se hayan creado para nutrir los mercados interiores, sin proyección exterior, irán cayendo ante la falta de mercado, lo que hará aumentar el paro. Caerá la confianza de los inversores. Se retiraran capitales. Se cerrarán más empresas. Bajará el PIB.

Caminamos sobre un fino alambre, por lo que es fácil pisar en falso. Y somos muy dados a ello.

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Lo que la verdad esconde. Qué estoy pagando con mis impuestos.

En estos días en los que se debate sobre la conveniencia o no de la eliminación del Senado, convirtiéndose de esta manera en el cuarto país europeo que realiza este paso, me planteo exactamente qué estoy pagando como ciudadano y contribuyente.

 Así, de entrada, estoy pagando 17 Autonomías y 2 ciudades autónomas. En añadido unas 8.101 entidades locales, entre Ayuntamientos, Diputaciones, Consejos y Cabildos, según datos de 2011. A destacar que más del 70% no abarcan siquiera 1.000 habitantes.

 El Parlament de Catalunya, por poner un ejemplo cercano a mí, cuenta con 135 diputados para 7.000.000 de ciudadanos censados. Hay que sumar los 350 diputados del Congreso. Más los miembros del Senado.

 Estoy pagando varios canales públicos autonómicos y estatales. ¿Cuántos? ¿50? Hay que sumar las radios. ¿Son necesarias realmente? ¿Aportan valor añadido? Ah, un momento, si. Son medios de comunicación al servicio de los diferentes gobiernos donde propagar sus mensajes adoctrinadores. Los canales de información son estratégicos y los gobiernos no los van a soltar así como así. Pero, los ciudadanos, ¿podemos permitir esto? Sólo en pérdidas (no en presupuesto final) cada hogar español pagó 118€ en 2008, según Deloitte. Y yo sin abonarme a GolTv porque no tengo renta disponible para ello…

 Otro sector estratégico que malvive por falta de presupuesto pero que es clave para adoctrinar futuros votantes es el educativo.50 universidades públicas, con 50 directores, 50 consejos directivos, 50, 50, 50, 50… ¿Estamos asignando eficientemente los recursos en educación? No sería más eficiente una universidad estatal y el resto privadas (actualmente suman 24). Aún derivando en 17 universidades públicas, 1 por Autonomía, el panorama se presenta como más eficiente que el actual. Normal que la mejor universidad española no asome la cabeza entre las 200 mejores del mundo. No es posible con este escenario. Eso si, no cambiamos nada.

 Estoy pagando una Corporación Catalana de medios visuales, una Oficina catalana anti-fraude, embajadas catalanas en el extranjero, todo ello con evidentes duplicidades con la administración Central. Además, existen las gallegas, vascas, andaluzas, etc… ¿Tienen las empresas privadas más delegaciones de las que económicamente pueden justificar y por tanto necesitan? En la pregunta está la respuesta. No hacérsela, el error.

 Dentro del Gobierno Central subvenciono al Instituto Cervantes, a la Sociedad Estatal para la Acción Cultural Exterior (en dependencia del Ministerio de AAEE) y al Ministerio de Cultura, con ciertas funciones solapadas.

 Estoy pagando Observatorios centrales y duplicados entre sí, y duplicados por 17 Autonomías con duplicidades entre sí.

 Estoy pagando institutos de estadística centrales y autonómicos. Como si no recogieran la misma información.

 Estoy pagando una serie de organismos europeos, consejos, parlamentos, tribunales, etc.

 Estoy pagando vehículos oficiales, dietas, pisos, rentas vitalicias, una Casa Real, etc.

Cabe decir que los mercados nos enseñan que Centralizar, a veces es bueno. Por ejemplo, para realizar compras. Obtendré mejores precios en las jeringuillas, reactivos, material de oficina, etc. si centralizo todas las compras del Estado en una unidad de compra central que si las divido en 17 unidades de compra, por ejemplo, una por Autonomía. Si divido a una por hospital, o una por departamento de hospital, apaga y vámonos.

Las economías de escala son importantes, y en cierto modo se están desaprovechando. Estamos generando una desventaja competitiva que, en un sector privado que tiende a la centralización, no sería posible. Queremos gestionar la Administración Pública como el sector privado, pero no obramos igual. Aquí no hay Joint-Ventures ni fusiones, hay intereses para mantener el establishment y el status quo. Ningún director quiere dejar de serlo, ni se impone firmemente un estilo directivo sólido. Divide y vencerás solo sirve para elecciones locales. En economía, si esa división no llega eficientemente al mercado, se rompe la cadena. Y el mercado somos nosotros. De la división, fragmentación, se espera mejor servicio y mayor eficiencia. Personalmente no lo percibo cuando voy de ventanilla en ventanilla.

 El desarrollo de programas informáticos vendidos al mejor postor e incompatibles horizontalmente entre autonomías es otro ejemplo de los muchos que me vienen a la cabeza, tras leer un poco sobre el tema (informes de partidos políticos, lecturas, blogs, etc).

 A nivel legal el panorama no es mucho mejor. Con las competencias autonómicas y la Central, son 18 órganos emisores de normas y leyes. Varios tribunales, etc. Esto no facilita la estandarización legal horizontal dentro del país, y es un freno competitivo para las empresas. El resultado, más de 100.000 leyes, que no son más que trabas al crecimiento y un lastre de difícil solución.

 Estoy pagando cada vez más, pero no veo a cambio una mejora en el servicio. Si fuera una empresa privada, no volvería a comprar. Pero es una empresa pública, y estoy obligado por ley a contribuir. Dicha obligación no parece llevar de la mano ningún derecho, como el de reclamar un servicio más eficiente, limpio y mejor. Como el de reclamar programas de cuentas transparentes, sueldos públicos claros, elección de proyectos por votación popular, etc.

 Estos días he sentido en los medios de desinformación que la política no se hace en la calle, se hace en el Congreso. Pues no señor, cambiemos esto. En una legislatura ocurren muchos factores, y unos señores que gobiernan 4 años no pueden hipotecar nuestro futuro. Si quieren gobernar, que es su trabajo, que gobiernen y legislen. Pero no de espaldas al ciudadano. ¿Por qué no me presentan a principios de año una serie de proyectos y yo, como votante, elijo cuáles quiero financiar? ¿Tan difícil es? Hay medios técnicos para ello ¿Cuánto poder están dispuestos a ceder los gobernantes al pueblo?

 ¿Federalismo o Centralismo? ¿Es posible un Gobierno central sin perder la perspectiva local o regional? ¿Es posible que la democracia algún día sea el gobierno del pueblo? Son tantas preguntas de difícil respuesta. Mientras tanto, a pagar.

 Ya lo dijo Antonio Gala, al poder le ocurre como al nogal, no deja crecer nada a su sombra. Sabiéndolo, cambiémoslo.

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La fractura social. Sofá, Carrefour y viceversa.

“Procuremos más ser padres de nuestro porvenir que hijos de nuestro pasado”.

Miguel de Unamuno, hace algo más de un siglo, nos advertía que el futuro hay que labrarlo en el presente y que no se puede vivir del pasado. El tiempo es lineal, esto implica que avanza inexorablemente y no va a dar una tregua. No se puede deshacer una acción, cuan error en Microsoft Word.

Por tanto, cada actuación en el presente tendrá una consecuencia en el futuro. Es el llamado “efecto mariposa”. Esto en al economía es más que evidente, en forma de burbujas, crisis, recuperaciones económicas, paro, etc.

La economía es el motor de un país. Un país rico lo es si económicamente está bien posicionado. Pero se puede ser rico en muchos otros aspectos. Esos otros tipos de riqueza, si hay una buena gestión por parte de la masa dirigente, desembocarán en un país económicamente fuerte y con una economía sólida.

¿Qué factores pueden hacer que un país sea rico no económicamente hablando? Por un lado está la riqueza en bienes naturales. Materías primas. Países de Oriente Medio han podido convertirse en auténticas potencias económicas gracias al petróleo. Países africanos poseen minas de diamantes, etc. Otra cosa es la gestión de la clase dirigente, como comentaba, de esta riqueza natural. Y el reparto de la misma.

Otra fuente de riqueza puede ser el clima. Los países mediterráneos, con un clima benévolo y suave, pueden explotar la producción agrícola, ganadera, etc. En añadido, el turismo será una buena fuente de generación directa de ingresos, e indirecta mediante los servicios asociados. Esto es extensible a países caribeños, países con zonas turísticas potentes como Tailandia, India, China, etc.

Si bien hay más factores de crecimiento intrínsecos a un país/zona/región, el indudable motor para la explotación de los mismos es el capital humano. El principal motor de una familia/empresa/sector/región/país es la gente. Si por ejemplo una empresa de 10 trabajadores considera que no debe realizar nuevas contrataciones, la única manera de adaptarse al mercado y crecer será mediante la formación continuada de estos 10 trabajadores. Si se encierran en la empresa y no miran afuera, al mercado, no aprenden idiomas y nuevas técnicas de trabajo están condenados a desaparecer, a no ser que tengan un producto tan bueno que mantenga el estatus por si solo.

Esto es plenamente exportable a un país. El hecho de conocer mercados internos y especialmente externos, de disponer de una mano de obra preparada y formada, con ganas de trabajar, de disponer de una clase política y dirigente activa motivadora de la clase trabajadora, de unos sindicatos fuertes que promuevan y alienten el trabajo… en definitiva de remar todos en la misma dirección, se antoja clave para prepararse para el futuro. Ese tiempo que se echa encima del que está sentado en el sofá viendo tarde tras tarde mujeres, hombres y viceversa. Aunque dudo que las mujeres y los hombres de verdad acudan a un programa de ese tipo.

Por tanto, hay que ganar la batalla al tiempo. Al futuro. Actualmente estamos viviendo una época de fractura social. Nos encaminamos a un escenario en el que la mitad de la población dispondrá de una formación y un trabajo, cualificado o no, pero seguramente técnico. Con un salario mayor o menor, y seguramente viviendo en zonas determinadas. Y el resto de la población, debido a factores tales como la formación, factores culturales, económicos, políticos, pasará los días del sofá al Carrefour y viceversa. Malviviendo con un salario aportado por la mitad de la población que trabaja y viviendo aislado de la misma. Y seguramente realizando, a cambio de este salario-pensión-retribución una serie de tareas sociales que no podrá realizar la parte de gente que trabajará remuneradamente (servicios sociales, limpieza de calles y bosques, etc.)

El tiempo es inexorable, pero manda señales. Quiero creer que la clase política, el lobby dirigente, no quiere una sociedad dividida en la cual la mitad gobernante disponga de mano de obra barata para ejecutar sus políticas. Este tipo de escenarios solo pueden acabar con gobiernos fuertes y/o revoluciones sociales. Y mientras la población de base tenga una vivienda, un mando a distancia, internet en el móvil y un coche molón, ya les estará bien. Sin revoluciones sociales, el dictatorialismo está al caer. Y con unas pensiones o subsidios por desempleo muy próximos al salario base, no se fomenta el trabajo.

Avisados estamos. Un hoy vale por dos mañanas, según Benjamín Franklin. Estamos a tiempo de cambiar el futuro. Quitad la pila al mando. Levantad del sofá.

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